¿Qué es matoneo?
Hoy en día vemos que muchos niños y jóvenes sufren en silencio el dolor de ser agredidos de manera recurrente por sus compañeros; Es lo que llamamos matoneo, acoso escolar, intimidación o Bullying; El Matoneo es un tipo de violencia escolar que incluye diversas conductas de maltrato verbal, físico, social, electrónico o psicológico, que se repiten con alta frecuencia en las relaciones que mantienen algunos niños y jóvenes a lo largo de un tiempo determinado y que tienen la intención de lastimar a alguien.
El Bullying es un tipo de violencia intencional: Viene de un niño que es más fuerte o mayor que el otro y la agresión se presenta muchas veces, maltrato que siempre sucede a espaldas de los adultos y la víctima se siente atrapada, pues les teme a las consecuencias de denunciar el hecho. De ahí que siga ocurriendo, ya que los otros niños que son testigos no hacen nada por defender a su compañero y, por el contrario, muchas veces incitan o alientan al agresor.
Este tipo de maltrato continuado deja secuelas para toda la vida.
¿Por que se da el matoneo?
Los investigadores coinciden en que el ‘matoneo’ puede tener origen en otras formas de violencia. Sugieren que los acosadores son, o han sido, víctimas de agresión. En consecuencia, agredir a otros se plantea como una salida o una venganza por lo sufrido. Que los niños tengan comportamientos agresivos “es una forma de expresar su sentir ante un entorno familiar poco afectivo, ausencias de padre o madre, divorcios no amigables, violencia intrafamiliar, abuso o humillaciones ejercidas por adultos”.
Según los estudios y reportes de menores de edad afectados, el “matoneo” virtual puede dañar más que el presencial, pues los agresores, que suelen ser niños o adolescentes, no dimensionan el universo de los medios virtuales y hacen cosas que no harían en la vida real. Las agresiones verbales son mucho más fuertes de lo que se pueden dar en persona y lesionan mucho más la autoestima de los niños.
¿Que hacer frente al matoneo?
Si el niño se ve triste, opacado, no quiere ir al colegio, llora con frecuencia y se vuelve inseguro, es una muestra de que está sufriendo “matoneo”; Igualmente si a veces llega con moretones o marcas de pellizcos, si a las niñas nadie las invita a nada, son temerosas, permanecen ávidas de atención y reconocimiento y manifiestan otro tipo de comportamientos que no son normales, son señales de que algo no está bien. Lo primero es lograr que el niño rompa el silencio y cuente a sus padres, docentes o adultos responsables lo que le está sucediendo y estos tienen el deber de ayudarlo a denunciar. Enfrentar este tipo de situaciones requiere de un gran compromiso; se debe trabajar conjuntamente con la comunidad educativa; en el caso de que la situación continúe se debe consultar a un abogado y si el niño se encuentra emocionalmente muy afectado por toda esta situación, la asesoría de un psicólogo será necesaria, aunque realmente en estos casos la mejor ayuda es la Familia.
Los padres de un hijo acosador deben acercarse al él, relacionarse con sus amigos, observar las actividades que realizan, crear un clima de confianza y comunicación; al comprobar que el niño es un acosador no se debe ignorar la situación porque seguramente se agravará. Siempre demostrarle amor pero también dejar claro que no están dispuestos a permitir esas conductas agresivas e intimidatorias. Cuando se detecta un caso de matoneo, los padres del niño deben trabajar conjuntamente con el colegio para resolver el problema de una forma inmediata, mantenerse informado de cómo se está tratando dicho caso y los resultados que se están obteniendo.
Las instituciones educativas deben actuar con urgencia, teniendo en cuenta que el agresor es un niño también, que está necesitando ayuda pues seguramente vive en un entorno agresivo.
Algunas medidas preventivas como talleres para padres y estudiantes pueden dar buenos resultados en cuanto a crear conciencia de la problemática que enfrenta la niñez y juventud, incluso algunas instituciones han optado por escribir a las directivas de ciertas redes sociales solicitando el cierre de algún grupo ofensivo y esto permite dejar algún precedente en cuanto a la lucha frente al fenómeno que estamos viviendo.
Los maestros juegan un papel muy importante identificando a la víctima y al agresor. Al detectar a la víctima se debe hablar con los padres para indagar si el estudiante presenta algunas dificultades para conciliar el sueño, dolores en el estómago, el pecho, de cabeza, náuseas y vómitos, llanto constante, etc. Seguir al niño agredido a una distancia prudente a los lugares donde comúnmente está sin vigilancia, seguramente permita comprobar que se encontrará con el niño que lo está acosando. En las paredes de los baños o las puertas de éstos, los niños suelen escribir burlas y agresiones; revisarlas podría dar algunas pistas, hablar con los compañeros más cercanos de los niños (acosador y víctima), puede ofrecer información valiosa.
Tener consciencia de que tanto el agresor como la victima sufren, y por lo tanto necesitan ser atendidos y tratados.
¿Como prevenir el matoneo?
El Matoneo Virtual se inicia principalmente por el aparente anonimato de los medios virtuales, muchos agresores creen que nadie podrá descubrirlos, No obstante, las autoridades cuentan con la tecnología para identificar al que hace algo indebido.
Es necesario que todos tomemos conciencia de la gravedad de esta conducta. Hay que tener en cuenta que, los contenidos que se suben a internet NO se puede suprimir, las medidas preventivas, como limitar la información que se comparte en línea, aprender como bloquear mensajes ofensivos y reportar intimidaciones en las redes sociales nos permiten enfrentar este tipo de situaciones, los padres pueden tomar medidas como limitarles el acceso a internet y a dispositivos electrónicos.
Tanto el agresor como la víctima se hacen en casa y luego desarrollan esta conducta por fuera de ella. Por eso, son los padres los encargados de formar hijos fuertes, felices y con buena autoestima, no regañarlos a toda hora, corregir a tiempo y con firmeza sus faltas explicándoles el por qué. Es importante no secundar sus debilidades cada vez que hagan algo inadecuado y sobretodo hacerles sentir que son amados y merecedores del buen trato. Los niños muy consentidos e hiperobedientes, además de tener algo distinto, como gafas, ser gordos o cuando no miran a los ojos y se enganchan fácilmente a cualquier conflicto, son propensos a ser víctimas.
No olvidemos el rol de los testigos, aquellos que participan o acompañan al agresor. Si logramos crear conciencia en niños y adolescentes frente a lo que se debe hacer cuando se presencia un acto de matoneo, seguramente se aporta en gran medida a que esto deje de pasar; Un ejemplo claro puede ser el acompañamiento de los padres cuando se observa un programa de televisión o películas infantiles, muchas de las cuales presentan contenidos que invitan al matoneo. Oportunidades como estas son las que nos invitan a crear en los niños actitudes críticas y de autorreflexión, recursos necesarios para que ellos sepan cómo actuar frente a su compañero agresor porque, cuando los compañeros o amigos intervienen para decir que algo no está bien, que lo que sucede ha sobrepasado los límites, los agresores suelen hacerles caso.
Padres de familia y Docentes estamos en la obligación de proteger a los niños y jóvenes, estar pendientes de sus comportamientos y ante cualquier señal de alerta actuar lo más pronto posible.

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